EL ABUELO LE DECÍA
El abuelo le decía
a la abuela Mari Cruz,
¡No hay mujer en esta calle
con más salero que tú!
El cántaro que compré
cuando vino el cacharrero,
en la cabeza lo luces
con muchísimo salero.
Con las sayas al andar
vas haciendo reboleo,
y se te ven las puntillas
de las enaguas del medio.
Un cántaro en la cabeza,
con el otro en la cintura,
y una mano queda libre
para coger a la criatura.
Y si camino a la fuente
el cántaro se rompiera,
compraremos otro nuevo
cuando esté la cacharrera.
Yo le haré un tapón de corcho,
con corteza de alcornoque,
para que no le entren moscas
y ningún bicho la toque.
Que esa agua cristalina
no se tiene que ensuciar,
ha de estar en la cocina
pero siempre bien tapá
Pa. Sa. Ma.
El abuelo le decía
a la abuela Mari Cruz,
¡No hay mujer en esta calle
con más salero que tú!
El cántaro que compré
cuando vino el cacharrero,
en la cabeza lo luces
con muchísimo salero.
Con las sayas al andar
vas haciendo reboleo,
y se te ven las puntillas
de las enaguas del medio.
Un cántaro en la cabeza,
con el otro en la cintura,
y una mano queda libre
para coger a la criatura.
Y si camino a la fuente
el cántaro se rompiera,
compraremos otro nuevo
cuando esté la cacharrera.
Yo le haré un tapón de corcho,
con corteza de alcornoque,
para que no le entren moscas
y ningún bicho la toque.
Que esa agua cristalina
no se tiene que ensuciar,
ha de estar en la cocina
pero siempre bien tapá
Pa. Sa. Ma.
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