Esto son dos gitanillos que todas las noches iban a robas fruta a un huerto, tenían hecho un hueco en el muro de piedra y por ahí se colaban.
El dueño, estaba harto ya de que le robasen fruta por lo que decide esconderse junto al muro para pillarles con las manos en la masa.
Al caer la noche los dos gitanillos llegan como de costumbre y entra el primero, el dueño que le ve coge una pala y le da en toda la cara, dejándole sin un diente, se dá la vuelta y con la mano en la boca le dice al otro: entra tú, entra tú que ami me da la risa.
El dueño, estaba harto ya de que le robasen fruta por lo que decide esconderse junto al muro para pillarles con las manos en la masa.
Al caer la noche los dos gitanillos llegan como de costumbre y entra el primero, el dueño que le ve coge una pala y le da en toda la cara, dejándole sin un diente, se dá la vuelta y con la mano en la boca le dice al otro: entra tú, entra tú que ami me da la risa.