Todo cierto, flaquitos, comiendo de todo, chupando del mismo caramelo, y ¡ni un contagio! y lo aseguro, ¡yo fui muy
feliz! tanto que lamento, ver a mis nietos, con la
casa llena de maquinitas, de juguetes carisimos, y ¡tristes! como desearia, que fueran tan queridos, y sueltos, como fui yo.