El tomillo tiene variadas aplicaciones medicinales. A pesar de su predicamento, no entró en las farmacopeas hasta el siglo XVI, siendo un desconocido para los autores clásicos griegos.
Las flores son ricas en timol; son antisépticas, tónicas, estimulantes de las defensas del organismo, balsámicas, expectorantes, digestivas y antiespasmódicas. Su poder antiséptico se emplea en las afecciones de la garganta, aparato respiratorio, catarros y resfriados. Es un adecuado antiparasitario. Se utiliza externamente en enjuagues y afecciones cutáneas; también en lavados intestinales. Se prepara como infusión, linimento o extracto, y se aplica en forma de baños, gargarismos, compresas, cataplasmas, etc.
Se emplea en la preparación de licores digestivos; también es un condimento habitual en muchas cocinas.
Las flores son ricas en timol; son antisépticas, tónicas, estimulantes de las defensas del organismo, balsámicas, expectorantes, digestivas y antiespasmódicas. Su poder antiséptico se emplea en las afecciones de la garganta, aparato respiratorio, catarros y resfriados. Es un adecuado antiparasitario. Se utiliza externamente en enjuagues y afecciones cutáneas; también en lavados intestinales. Se prepara como infusión, linimento o extracto, y se aplica en forma de baños, gargarismos, compresas, cataplasmas, etc.
Se emplea en la preparación de licores digestivos; también es un condimento habitual en muchas cocinas.