Los otoños me traen recuerdos imborrables de olores de mi niñez en Villaseca: las hojas de los árboles caídas en la calle, las calefacciones de carbón, el humo de los sanmartinos...
Los otoños igualmente traen a mi mente el contrataste de colores en los montes, los primeros fríos y los paseos de los sábados y domingos por el barrio del "Campo" junto a la "isla" y en el Río Sil.
¡Qué recuerdos tan agradables!, ¡Qué pena que solo vuelvan en forma de memoria!
Un saludo para todos los lacianiegos.
Los otoños igualmente traen a mi mente el contrataste de colores en los montes, los primeros fríos y los paseos de los sábados y domingos por el barrio del "Campo" junto a la "isla" y en el Río Sil.
¡Qué recuerdos tan agradables!, ¡Qué pena que solo vuelvan en forma de memoria!
Un saludo para todos los lacianiegos.