El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
7. El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.