Cuantos y que bonitos recuerdos vienen a mi mente, de aquellos años de juventud pasados en ese querido pueblo.
Cuantas horas pasadas tirando del fuelle de la fragua para mantener el fuego, mientras mi tío Agustín golpeaba con el martillo en el yunque.
Cuantas esfuerzos de mis tiernas piernas para hacer girar aquella piedra de afilar.
Cuantos esfuerzos con mis brazos para hacer girar aquel volante del taladro vertical situado a la derecha de la puerta de entrada de la fragua.
Que ilusión recordar ... (ver texto completo)
Cuantas horas pasadas tirando del fuelle de la fragua para mantener el fuego, mientras mi tío Agustín golpeaba con el martillo en el yunque.
Cuantas esfuerzos de mis tiernas piernas para hacer girar aquella piedra de afilar.
Cuantos esfuerzos con mis brazos para hacer girar aquel volante del taladro vertical situado a la derecha de la puerta de entrada de la fragua.
Que ilusión recordar ... (ver texto completo)