Siento, si eso te ha hecho recordar a tú hermano Berta, pero es bien verdad que a veces somos bastante egoístas, no queremos escuchar desgracias ajenas, pero sí, que nos escuchen las nuestras, en ocasiones como esa tuya, es cuando se conocen realmente quien son los verdaderos amigos.
Si es bueno saber con quien te la juegas, yo jamas defraudaria a un amigo, incluso enemigo, en este caso lo trataria de ayudar, besin