liebre, el León y el pozo
Habla Digna a Calila
Sabrás que un león habitaba en una tierra my fértil en compañia de otras bestias salvajes. Y todos vivían muy bien, pues había agua, y pasto, y todo lo que necesitaban para su sustento.

Había asímismo en aquella tierra un río al que llamaban "El río de las liebres", por las muchas que moraban en sus riberas. Y era tal el miedo que estos animalitos sentían por el león, que acordaron presentarse a él y decirle:

-Señor, no pasa un día en que no ... (ver texto completo)
El hacha y el mango
Habiendo un hombre fabricado un hacha, pidió a la selva que le diese madera fuerte de que hacerle un mango. Concedida por la selva su petición puso el mango a la segur y comenzó a cortar aquí y allí los árboles que más le agradaban, lo cual viendo la encina, es fama dijo: Bien merecido lo tenemos, pues dimos al hombre la madera para servirse del hacha.

No se debe dar armas a los enemigos, pues seguramente se servirán de ellas contra nosotros.
La alondra
Una alondra que había caído en un lazo se lamentaba así: ¡Ay! de mí, infeliz avecilla, no he tomado ni oro ni plata ni cosa alguna preciosa, solamente un grano de trigo me ha traído a la muerte.

Esta fábula amonesta a los que por cosas de ningún valor se exponen a graves peligros
Gallina y El Diamante

Una gallina, al hurgar con sus patas entre la basura, encontró una piedra preciosa. Sorprendida de verla en aquel lugar inmundo, le dijo:
- ¿Cómo tú, la más codiciada de las riquezas, estás así humillada entre estiércol? Otra suerte habría sido la tuya si la mano de un joyero te hubiera encontrado en este sitio, sin duda indigno de ti. El joyero, con su habilidad y su arte, hubiera dado mayor esplendor a tu brillo; en cambio yo, incapaz de hacerlo, no puedo remediar tu triste ... (ver texto completo)
A tratar de un gravísimo negocio
se juntaron los zánganos un día.
Cada cual varios medios discurría
para disimular su inútil ocio;
y, por librarse de tan fea nota
a vista de los otros animales,
aun el más perezoso y más idiota
quería, bien o mal, hacer panales.

Más como el trabajar les era duro,
y el enjambre inexperto
no estaba muy seguro
de rematar la empresa con acierto,
intentaron salir de aquel apuro
con acudir a una colmena vieja,
y sacar el cadáver de una abeja
muy hábil en su tiempo y laboriosa;
hacerla, con la pompa más honrosa,
unas grandes exequias funerales,
y susurrar elogios inmortales
de lo ingeniosa que era
en labrar dulce miel y blanda cera.

Con esto se alababan tan ufanos,
que una abeja les dijo por despique:
« ¿No trabajáis más que eso? Pues, hermanos,
jamás equivaldrá vuestro zumbido
a una gota de miel que yo fabrique».

¡Cuántos pasar por sabios han querido
con citar a los muertos que lo han sido!
¡Y qué pomposamente que los citan!
Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan?

Fácilmente se luce con citar
y elogiar a los hombres grandes de la Antigüedad;
el mérito está en imitarlos ... (ver texto completo)
En busca de alimento
iba un Lobo muy flaco y muy hambriento.
Encontró con un Perro tan relleno,
tan lucio, sano y bueno,
que le dijo: "Yo extraño
que estés de tan buen año
como se deja ver por tu semblante,
cuando a mí, más pujante,
más osado y sagaz, mi triste suerte
me tiene hecho retrato de la muerte"
El Perro respondió: "Sin duda alguna
lograrás, si tú quieres, mi fortuna.
Deja el bosque y el prado;
retírate a poblado;
servirás de portero
a un rico caballero,
sin otro afán ni más ocupaciones
que defender la casa de ladrones"
"Acepto desde luego tu partido,
que para mucho más estoy curtido.
Así me libraré de la fatiga,
a que el hambre me obliga
de andar por montes sendereando peñas,
trepando riscos y rompiendo breñas,
sufriendo de los tiempos los rigores,
lluvias, nieves, escarchas y calores"
A paso diligente
marchando juntos amigablemente,
varios puntos tratando en confianza,
pertenecientes a llenar la panza.
En esto el Lobo, por algún recelo,
que comenzó a turbarle su consuelo,
mirando al Perro, le dijo: "He reparado
que tienes el pescuezo algo pelado.
Dime: ¿Qué es eso?" "Nada".
"Dímelo, por tu vida, camarada".
"No es más que la señal de la cadena;
pero no me da pena,
pues aunque por inquieto
a ella estoy sujeto,
me sueltan cuando comen mis señores,
me reciben a sus pies con mil amores:
ya me tiran el pan, ya la tajada,
y todo aquello que les desagrada;
éste lo mal asado,
aquél un hueso poco descarnado;
y aún un glotón, que todo se lo traga,
a lo menos me halaga,
pasándome la mano por el lomo;
yo meneo la cola, callo y como"
"Todo eso es bueno, yo te lo confieso;
pero por fin y postre tú estás preso:
jamás sales de casa,
ni puedes ver lo que en el pueblo pasa"
"Es así" "Pues, amigo,
la amada libertad que yo consigo
no he de trocarla de manera alguna
por tu abundante y próspera fortuna.
Marcha, marcha a vivir encarcelado;
no serás envidiado
de quien pasea el campo libremente,
aunque tú comas tan glotonamente
pan, tajadas, y huesos; porque al cabo,
no hay bocado en sazón para un esclavo" ... (ver texto completo)
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Lo que sucedió a un hombre que por pobreza y falta de otra cosa comía altramuces
Otro día habla el conde Lucanor con Patronio, su consejero de este modo:

-Patronio, bien se que Dios me ha dado mucho más de lo que me merezco y que en todas las demás cosas solo tengo motivos para estar muy satisfecho, pero a veces me encuentro tan necesitado de dinero que no me importaria dejar esta vida. Os pido que me deis algún consejo para remediar esta aflición mía.

Señor conde Lucanor-dijo Patronio-, para que vos os consoleis cuando os pase esto os convendría saber lo que pasó a dos hombres que fueron muy ricos.

El conde le rogó que lo contara.

-Señor conde-comenzó Patronio-, uno de estos hombres llego a tal extremo de pobreza que no le quedaba en el mundo nada que comer. Habiendose esforzado por encontrar algo, no pudo más que encontrar una escudilla de altramuces. Al recordar cuan rico habia sido y a pensar que ahora estaba hambriento y no tenía más que los altramuces, que son tan amargos y saben tan mal, empezo a llorar, aunque sin dejar de comer los altramuces, por la mucha hambre, y de echar las cáscaras hacia atrás. En medio de esta congoja y este pesar, notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vió que un hombre comía las cáscaras de altramuces que el tiraba al suelo. Este era el otro de quien os dije tambien había sido rico.

Cuando aquello vió el de los altramuces, preguntó al otro por que comía las cáscaras. Respondiole que, aunque había sido más rico que él, había ahora llegado a tal extremo de pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho de encontrar aquellas cáscaras que él arrojaba. Cuando esto oyó el de los altramuces se consoló, viendo que había otro más pobre que él y que tenía menos motivo para serlo. Con este consuelo se esforzó por salir de pobreza, lo consiguió con ayuda de Dios y volvió otra vez a ser rico.

Vos, señor conde Lucanor, debeis saber que, Por permisión de Dios, nadie en el mundo lo logra todo. Pero, pues en todas las demás cosas os hace Dios señalada merced y salís con lo que vos quereis, si alguna vez os falta dinero y pasais estrecheces, no os entristezcais, sino tened por cierto que otros más ricos y de más elevada condicion las estarán pasando y que se tendrían por felices si pudieran dar a sus gentes aunque fuera menos de lo que vos les dais a los vuestros.

Al conde agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, esforzandose, logró salir, con ayuda de Dios, de la penuria en que se encontraba. Viendo Don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen:

Por pobreza nunca desmayeis, pues otros más pobres que vos vereis. ... (ver texto completo)
Este chico es del pueblo de Riolago haber quien lo conoce.
si recuradas de nuestro pueblo el mes de junio la-paz sentados en la sombra de los grandes arboles después de segar la hierba sobre barias horas del día una maravilla tan grande el sentir del repicoteo de el picar de una guadaña los ratos de relax en distintos puntos del pueblo y con distintos amigos si respiramos esa paz nos remontamos a esos momentos luego sobre las cinco empieza otra-vez la faena del pueblo todos empiezan a volver a recolectar la hierba y como era normal las mujeres con las vacas ... (ver texto completo)
A buen amigo, buen abrigo.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
No hay atajo sin trabajo.
Dale un pez a un hombre y comerá un día. Enséñalo a
pescar y comerá siempre.
El hábito no hace al monje.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A mucho amor, mucho perdón.
A quien madruga, Dios le ayuda.
La avaricia es la mayor de las pobrezas. ... (ver texto completo)
Hola Placido, yo soy de Riolago aunque vivo en Gijón, soy nieta del Mariano el herrero, si subes las fotos seguro que te puedo ayudar a poner nombres a las personas y a los montes, ademas seguro que de aquellos hay pocas fotos, un saludo
Hola carolina: Pues en este carrete solo estan mi hemano y otro chico de Riolago, pues todo el carrete estan solo ellos, en una semana ya esta terminado y ya las meto, y mira haber si sabes quien es el otro chico, un saudo.
Hola Placido, yo soy de Riolago aunque vivo en Gijón, soy nieta del Mariano el herrero, si subes las fotos seguro que te puedo ayudar a poner nombres a las personas y a los montes, ademas seguro que de aquellos hay pocas fotos, un saludo
Como bien sabras mis antepasados vivian de ese oficio mi abuelo kikin y mi abuela maximina asi sacaron adelante a sus 12 hijos de lo cual me siento orgulloso. Por otra parte tengo un gran afecto a este pueblo del cual guardo grandes recuerdos de mi infancia junto a mis padres que en vivieron y mi tio primitivo (caminos) para todo aquel que necesitase una mano amiga, un abrazo
La bonita foto, hecha por Felipe en este maravilloso dia. Representa el Contraste de las grandes heladas del invierno Babiano con el claro y azul cielo que luce después de las frias y nevadas noches.
Hola José Manuel. Pues la casa esta inclinada como la torre de pisa de Italia, pues yo no sabia que en Riolago habia otra igual, pues este verano subo a verla un saludo.
Pelayo 718-737
Favila 737-739
Alfonso I 739-757
Fruela I 757-768
Aurelio 768-774
Silo 774-783
Mauregato 783-788
Vermudo I 788-791
Alfonso II 791-842
Ramiro I 842-850
Ordoño I 850-866
Alfonso III 866-911 ... (ver texto completo)