Todos los de esta generación tenían que ser duros por narices. Superaban los problemas médicos casi a pelo. Tenian botica pero los medicamentos eran caros y no todos se los podían permitir, acudían a los médicos y a las medicinas cuando ya no había otro remedio.
De vez en cuando iban por el
pueblo unas asturianas que llevaban toda clase de hierbas y les enseñaban a tomarlas según la enfermedad que tuvieran. Mi madre se acuerda de una que le llamaban "Carmen la de los asenjos".
Los dolores de muelas
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