los amigos de verdad
¡es cosa de amistad ¡
con ellos yo empiezo hablar
y contarles mis secretos
la mistad el lo mejor
que en la vida se pude tener
es tan bella la mistad
como el amor de verdad
lo das todo sin nada esperar
esos `pocos en la vida ... (ver texto completo)
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
Para que el que cree no es necesaria ninguna explicación: para el que no cree toda explicación sobra.
Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.
Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
Para que el que cree no es necesaria ninguna explicación: para el que no cree toda explicación sobra.
Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te ofrecerá la vida.
O calla o algo di que mejor que callar sea. O calla o algo di que mejor que callar sea.
No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te ofrecerá la vida.
Al buen callar llaman Sancho.
Quien calla, otorga.
Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca.
Al buen callar llaman Sancho.
Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca.
En virtud de la palabra, el hombre es superior al animal; por el silencio se supera a sí mismo.
A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.
Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.
El hombre que no sabe callar tampoco sabe hablar.
A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.
Muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice.
El hombre que no sabe callar tampoco sabe hablar.
Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.
Muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice.