Para que no queden incompletas las imágenes de la niñez en
Salce añadiré un
camino lleno de polvo corriendo con otros cuantos niños y jugando con un artilugio. Éste, lo he visto en el desván de la
casa de
La Urz y era una especie de
coche o triciclo, de madera, que me había hecho mi tío Germán, según mi madre.
En La Urz, cuando aún no había cumplido los cuatro años, recuerdo a mi abuela, la de La Urz, a grito pelao “… sácame de aquí “. Estaba metida en el llenero, que tenían a la entrada del nabar
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