Cuentan que una vez fue un omañés no muy creyente a confesarse con un cura
de
Valladolid; cuando vió que este llevaba un
reloj de bolsillo bueno, se
lo cogió, sin que el cura notara nada.
Cuando se confesaba le dijo: -me acuso de haber robado un reloj. El cura
le contestó que ese pecado no se perdonaba si no devolvía lo robado. El omañés le dijo que estaba dispuesto a devolverlo, y para que viera su
buena voluntad, se lo entregaba a él allí mismo. El cura se negó a coger
el reloj diciendo
... (ver texto completo)