Beberino es un pueblo muy pequeño pero muy agradable. Sus gentes son amables y sencillas. Las que cuentan chistes y las que cuentan chismes. Las que no salen de casa y las que están siempre fuera. Recuerdo las voces de las mamas llamando a sus niños para cenar, las gallinas picoteando el cesped, los paseos por la carretera y las horas muertas en el verno al atardecer en los bancos frente a la Iglesia. A muchos vecinos me gustaria poder saludarles, otros nunca querian hablar y hasta se llevaban mal ... (ver texto completo)