Me avergüenzo enormemente cada vez que tengo que admitir que soy de
Albares de la Ribera, y no por el
pueblo en si, sino por sus gentes.
Es penoso, que los cuidadanos de Albares no sepamos distinguir entre las ideas políticas de cada uno y la vida diaria, en la que todos debemos convivir y vernos las caras a diario.
Es triste, que utilicemos una página del pueblo para insultarnos los unos a los otros sin compasión, para vender ideas y que otros las critiquen o para criticarnos a nosotros mismos.
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