La carretera que surca toda Omaña era cañada desde tiempo inmemorial y en “Trashumancia” cuento el trasiego incesante de personas y animales que pasaban por delante de la casa de mis abuelos en Vegarienza a lo largo de todo el año. No sabía que formara parte de las rutas de peregrinos a Santiago, pues en este trajín permanente no recuerdo haber visto a nadie adornado con la concha de vieira del peregrino, pero haberlos los hubo. Al menos uno según me cuentan en mi familia, pues yo llevaba varios ... (ver texto completo)