Tirso fue matado debido a su fe en Sozopolis (llamada en aquella época Apollonia), en Pisidia (Frigia), durante la persecución de Decio. Con él también martirizaron a Leukios (en latín Leucius) y a CalLínicus (Kal-línikos). La
tradición dice que Tirso soportó muchas torturas y finalmente fue sentenciado a ser cortado en dos. Sin embargo la
sierra no podía cortar su piel, y finalmente se hizo tan pesada que los verdugos no podían levantarla.[2] Leucius, después de regañar al gobernador
romano Cumbricius,
... (ver texto completo)