Al lado de la cocina quedaba el cuarto con alguna cama, otras estaban en el mismo espacio de la cocina. Eran camas de madera con sus testeros rematados por los pagochos, cubiertas por mantas y con una cuadra de piel de cordero, que se consideraba la más fina y la que daba más calor. En el cuarto se solían colocar las arcas de ropa.