yo voy a contaros para despedirme mi recuerdo más agridulce de quinta. Un año por Semana Santa, cuando estábamos sacando los carros, yo me despisté de la panda y me fui a buscarlos a la casa de Títo, cuando las portonas se habrieron para yo mirar haber si estaban allí, me encontre la sorpresa que Títo estaba esperandome con un palo y salio detrás mio como loco. Yo apenas podía correr pues llevaba madreñas y podeis imaginaros el pato mareao, la cosa fue que me dio pa diestro y siniestro. Hoy creo que aún me duele. jejejejjeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.