Todos los de esta generación tenían que ser duros por narices. Superaban los problemas médicos casi a pelo. Tenian botica pero los medicamentos eran caros y no todos se los podían permitir, acudían a los médicos y a las medicinas cuando ya no había otro remedio.
De vez en cuando iban por el pueblo unas asturianas que llevaban toda clase de hierbas y les enseñaban a tomarlas según la enfermedad que tuvieran. Mi madre se acuerda de una que le llamaban "Carmen la de los asenjos".
Los dolores de muelas
... (ver texto completo)
A mi una vez, no me acuerdo de que cura fue
tenia tal dolor en una muela
que me puso un grano de incienso, no se quien fue el inventor de tal remedio
pero el dolor paso
A ta`parse hasta las orejas que
la
noche promete