Eso de salir con la nevada a coger perdices me suena de haberlo oído contar en casa a mi padre. ¡Que recuerdos! Aquí, como no había perdices, cogíamos gamusinos de cola larga. Decirle a Nelba que este año pasado el verano también fue muy atípico, no hizo ni tres días seguidos de buen tiempo. Y las tardes de invierno se pasan como se puede, entre otras cosas escribiendo gilipolladas en el ordenador o sacando listillos de la nariz. O, como nuestro aspirante a pastorcillo, martirizando a unos pobres ... (ver texto completo)