"Volvemos por el camino del bosque vagamente iluminado por el resplandor de una tajada de luna. El cielo entre las copas de los pinos y las encimas está cuajado de estrellas, el aire huele a espliego, romero y tomillo. Y mientras seguimos caminando en silencio me emociono al pensar que mi regalo de cada verano durará más que yo misma y que en la profundidad de su memoria siempre habrá un rincón en el que el encanto de estas vacaciones repetidas año tras año formará un territorio inmarcesible de amor y complicidad. Y en esa memoria yo estaré con ellos."
(Diario de una abuela de verano, Rosa Regàs).
(Diario de una abuela de verano, Rosa Regàs).