Abuela, nunca podremos pagaros a ti y a abuelo todo lo que habéis hecho por nosotros. Por hacer de vuestros hijos unas grandes personas con todo corazón y dispuestos a darlo todo a cambio de nada, por habernos querido tanto, porque tú, abuela, has sabido ser siempre confidente de nuestros secretos y darnos lecciones con el mayor cariño del mundo. Los dos formaban un todo que no tenía sentido sin el otro, ninguno de nosotros podrá olvidar esos arranques de genio de abuelo que nos hacían temblar -pero qué grande era- y el amor que reflejaban los ojos de abuela.
Duele saber que no volveremos a conocer, por mucho que vivamos, personas como vosotros; pero qué suerte haberos tenido como abuelos. Sólo podemos daros las gracias por todo y hacer lo posible por mantenernos unidos, como a vosotros tanto os gustaba.
Duele saber que no volveremos a conocer, por mucho que vivamos, personas como vosotros; pero qué suerte haberos tenido como abuelos. Sólo podemos daros las gracias por todo y hacer lo posible por mantenernos unidos, como a vosotros tanto os gustaba.