En mi casa, llegados los primeros fríos de noviembre, se hacía el samartino que suponían, bien administradas, las viandas de segundo plato, dieces, meriendas, grasa para sazonar las patatas y carraca para los estudiantes hasta el próximo noviembre. Normalmente el samartino consistía en la matanza de dos o tres cerdos y una cecina vacuna o media compartida con algún familiiar y algún castrón. La cecina de vacuno a mi me gustaba mucho, tanto como el jamón, pero la cecina de castrón no podía con ella. ... (ver texto completo)