Oración para el día noveno.
Tristísima y dolorosísima
Virgen Maria mi Señora, ya quedó vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, sepultado y Vos, Señora, os volvisteis a la ciudad donde sola, sin la luz de vuestros ojos y la vida de vuestro corazón, sacrificasteis de nuevo vuestra alma afligidísima Madre con la cruel memoria de la muerte que acabáis de presenciar, que los espíritus del
Cielo os consuelen, ¡oh! Madre dolorosísima y afligidísima llorando mis ingratitudes que os han ocasionado tanta
... (ver texto completo)