También se veía a las mujeres usando el bastidor de
bordar para que la ropa de cama o las blusas salieran de allí bien guarnecidas de dibujos y calados o cogiendo los puntos de las medias auxiliándose de una pequeña aguja y un vaso de cristal. O tejiendo jerseis para el
invierno o preparando ropa para un nacimiento próximo o para una
comunión inminente. El curso en que yo iba a vivir en el
colegio mayor Calasancio de
Madrid, en un plis plas marcaron mis calzoncillos, calcetines, pijamas, camisas,
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