Los hombres no tienen más que dos frenos: la vergüenza y la horca.
El juego es hijo de la avaricia, pero también padre del despilfarro.
¿No es verdad, angel de amor...
que en ésta apartada orilla...
están comiendo morcilla,..
y hasta aquí llega el olor...?
Bueno es de Zorrilla pero nos vale,.....
Voy a la fuente, echo un trago y me voy,.....