Policarpo Sainz no ha sido nunca muy
amigo de cambios. Sólo hay que verle cómo vive, dónde, a qué se dedica. El suyo es el modo de vida tradicional de los antiguos pasiegos. Atiende el
ganado y percibe una pequeña pensión, de 300 euros; habita una cabaña pasiega en lo alto de La Braguía, entre los
valles del Pas y el Pisueña, a medio
camino de La Vega y Selaya; vive sin luz, sin suministro de
agua, sin saneamiento, sin gas, sin teléfono, sin televisión... Vive como se vivía en estos lugares hace
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