Llegué a
Lucillo sin ningún dato, por suerte se cruzó en mi vida la Sra Remedios que me puso en contacto con su sobrino y a través de él pude dar con un primo de mamá (Maximino) él sabía cuál fue la
casa de mi madre, casa que dejó en plena guerra civil para nunca más volver, muy fuerte todo. Pude entrar y fue mágico como recordé las cosas que me contaba de su casita.