LA VEGA DE ROBLEDO: Etimológicamente significa: dis = anormal y plasia...

Etimológicamente significa: dis = anormal y plasia = formación. La displasia de cadera es uno de los problemas ortopédicos más frecuentes en el perro. Esta patología es incurable, sin embargo, un diagnóstico correcto puede reducir enormemente el dolor que sufre el animal y conseguir proporcionarle calidad de vida. La enfermedad está identificada en los perros desde hace más de 60 años y continua siendo muy polémica con infinidad de trabajos publicados y con opiniones contrapuestas.

Definición
La displasia de cadera es una alteración frecuente en la articulación de la cadera de los perros, definida de modo sencillo es una subluxación (laxitud, inestabilidad) de la cabeza del fémur en relación con el acetábulo. Su principal desarrollo tiene lugar dentro de los primeros seis meses de vida. Es una enfermedad que afecta en mayor medida perros de gran tamaño o de rápido crecimiento. Los dolores que produce harán que el animal pase de correr y saltar a no poder levantarse.

Las razas con mayor predisposición genética para padecer del problema de la displasia de la cadera son el Pastor Alemán, el Rottweiler, el Terranova, el San Bernardo, los Mastines, el Labrador, el Golden Retriever y demás perros de gran tamaño. La enfermedad no tiene por qué manifestarse cuando son cachorros, quizá se diagnostique más tarde de lo normal.

Es una afección hereditaria y no congénita: el perro nace con las caderas totalmente normales y bajo factores ambientales, alimentarios, exceso de ejercicio etc., unidos a un importante componente genético, se produce un desequilibrio biomecánico entre la masa muscular y el desarrollo esquelético. Esto permite que una articulación principal como la cadera, que depende de la potencia muscular para su estabilidad, se separe y desencadene una serie de acontecimientos que finalizan en displasia de cadera y afección degenerativa de la articulación. Se mide por grados dependiendo de su gravedad: A y B se consideran perros libres de displasia, C displasia leve, D displasia moderada y E displasia grave. En un 90% de los casos se ven afectadas a la vez ambas caderas pudiendo ser mayor la gravedad en una que en otra.

Síntomas
Pueden ser muy variables, oscilando entre la ausencia de síntomas aparentes a una cojera pronunciada e incapacidad. Pueden aparecer uno o más de los siguientes signos clínicos:
- Rigidez matutina
- Cojera, que puede ser más aparente tras el ejercicio prolongado
- Marcha de pato o balanceo
- Dificultad al levantarse
- Protesto a moverse
- Cambio de temperamento
- Cojera de arrastre de la extremidad
- Dolor a la manipulación en abducción del fémur

Diagnóstico
El diagnóstico precoz permitirá, dentro de lo posible, controlar la evolución del problema, ya que permitirá vigilar el peso y la actividad del animal para frenar el desarrollo de la enfermedad. Actualmente la forma más eficaz de diagnóstico es por radiografía de ambas articulaciones de la cadera del perro a partir de los 15 meses.

Tratamiento
Es una patología incurable, aunque podemos mantenerla controlada y llegar a tener una funcionalidad aceptable y compatible con la vida de nuestro animal. Un manejo y tratamiento adecuados pueden ayudar a que el paciente mejore su calidad de vida. El tratamiento varía en función del grado de displasia y de la edad del animal. En los animales jóvenes el tratamiento, busca proteger el cartílago articular y en el adulto, intenta evitar el dolor causado por la osteoartrosis.

Se aconseja ejercicio moderado y control de peso. El procedimiento puede ser médico, quirúrgico o una combinación de ambos. El tratamiento médico es a base de antinflamatorios, junto con sustancias condroprotectoras (protegen el cartílago articular). Entre las técnicas quirúrgicas para solucionar esta patología existen:
a) Osteotomía de variación (animal joven de cinco a siete meses)
b) Triple osteotomía, también indicada en animales jóvenes
c) Astroplastia de cadera en adultos, eliminamos la articulación
d) Prótesis total de cadera, también en adultos con osteoartrosis avanzada
e) Pectinectomia o resección del músculo o tendón pectíneo

Si elegimos el método adecuado para cada caso, podemos conseguir que nuestro animal llegue a tener una vida normal, pero ese animal debería ser apartado como reproductor para evitar que en su descendencia volvamos a encontrarnos con la misma patología y problemas que conlleva tanto para animal como para el dueño.

Prevención
La mejor prevención es la cría selectiva - no usar reproductores con displasia - si se emplean con fines reproductivos parientes de animales afectados de displasia coxofemoral, se están empleando deliberadamente portadores de genes defectuosos.
Pero existen factores ambientales que influyen en la aparición de esta patología como son:
- crecimiento excesivamente rápido;
- ejercicio excesivo durante el desarrollo del animal;
- desequilibrio alimentar, el exceso de calcio o exceso de proteínas en la alimentación.
Aunque la displasia de la cadera se trata de una enfermedad ósea, congénita, hereditaria y degenerativa de difícil tratamiento, la vigilância de la cria y de los factores ambientales referidos puede hacer toda la diferencia en la salud de tu mascota.