EL CERDO CHILLÓN
Un pastor que contaba sus ovejas se quedó pasmado al descubrir un cerdo entre el rebaño.
" ¡Vaya suerte he tenido!", se dijo. "Se lo llevaré al carnicero y seguro que me lo pagará muy bien. Pero tendré que sacarlo a escondidas de casa, no sea que el dueño del cerdo lo vea y me lo reclame."
De modo que el pastor se encaminó a la carnicería con el cerdo oculto bajo la capa. Sin embargo, el animal debió de olerse el triste final que le esperaba y comenzó a chillar y a patalear como un desesperado. Cuando las ovejas lo oyeron desde el corral, una de ellas le dijo:
- ¡No armes tanto jaleo, miedoso! A nosotras también nos coge el pastor de vez en cuando, y no nos ponemos a gritar como locas.
- ¡No es lo mismo! -replicó el cerdo sin dejar de chillar-. A vosotras, el pastor os coge para quitaros la lana, pero a mí quiere quitarme la vida para llenar su mesa de morcillas y jamones.
Un pastor que contaba sus ovejas se quedó pasmado al descubrir un cerdo entre el rebaño.
" ¡Vaya suerte he tenido!", se dijo. "Se lo llevaré al carnicero y seguro que me lo pagará muy bien. Pero tendré que sacarlo a escondidas de casa, no sea que el dueño del cerdo lo vea y me lo reclame."
De modo que el pastor se encaminó a la carnicería con el cerdo oculto bajo la capa. Sin embargo, el animal debió de olerse el triste final que le esperaba y comenzó a chillar y a patalear como un desesperado. Cuando las ovejas lo oyeron desde el corral, una de ellas le dijo:
- ¡No armes tanto jaleo, miedoso! A nosotras también nos coge el pastor de vez en cuando, y no nos ponemos a gritar como locas.
- ¡No es lo mismo! -replicó el cerdo sin dejar de chillar-. A vosotras, el pastor os coge para quitaros la lana, pero a mí quiere quitarme la vida para llenar su mesa de morcillas y jamones.