En el horizonte de La Omaña se recorta majestuosa la silueta de un viejo
castillo medieval; que ha dado denominación a la localidad de su nombre, El Castillo, de Vegarienza.
El Omaña bate sus cimientos, y aún resuenan entre sus paredones los ecos lastimeros de la sangre
joven de un mozo sacrificado entre los odios y rencores.
Alfonso XI donó a su bastardo Enrique los señoríos de Ordás, Luna y Omaña, quien los trasladó a la
familia de los Ponce, enemigos de los Quiñones.
Los Quiñones se apoderaron
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