Se ve que ya cuando era pequeñina, me paraba a verlas y descubrirlas, recuerdo pararme a mirarlas, desde que tengo uso de razón, me han gustado más que las grandes.
Ya somos dos que hacíamos lo mismo... aún ahora, cuando puedo ir al campo me gusta observarlas. En la oficina, siempre me gustó tener un pequeño arreglo floral sobre el escritorio y por lo regular, eran flores silvestres... siempre he pensado que si pudieran hacerles algún manejo genético para aumentarlas... nos llevaríamos más de una sorpresa.