Cuando de rapacín me quejaba a mi padre, diciéndole que
las horas eran muy lentas y nunca llegaba la hora de que el sol
se escondiera detrás de las montañas de Villabandín y me ponía
pesado y buscaba mil y una tretas para no ir con las vacas para
el prao o para el monte, mi padre me decía:
" Mira, ¿tú te alcuerdas de cuando a principios de verano, vemos
desde la Sierra, pasar los rebaños de merinas que vienen del calor
y la sequera y se dirigen a los frescos pastos de la montaña y las ... (ver texto completo)
las horas eran muy lentas y nunca llegaba la hora de que el sol
se escondiera detrás de las montañas de Villabandín y me ponía
pesado y buscaba mil y una tretas para no ir con las vacas para
el prao o para el monte, mi padre me decía:
" Mira, ¿tú te alcuerdas de cuando a principios de verano, vemos
desde la Sierra, pasar los rebaños de merinas que vienen del calor
y la sequera y se dirigen a los frescos pastos de la montaña y las ... (ver texto completo)