Sabéis que el dueño de este coche, puede que se compre dentro de poco el hummer, sólo le falta un pequeño empujoncito en su carrera cinematográfica.Besísimos.
Ultimamente , paso las vacaciones en el pueblo, gracias a la mejor prima que tengo, si si no es pelota, es que me deja su casa , la cual sale aqui, es la blanca, un abrazo muy fuerte para EVA.
A media calle habia una fuente en la cual el pueblo iva a buscar agua, cuantas veces meti la cabeza para poder beber, que fria.
El ternero este ha sido vendido para la carniceria Nieves que esta en castrocontrigo y hemos comido varias chuletas, la mitad del pueblo de Pozos
y estavan muy buenas.
La semana que viene vamos a Baillo, a una casa rural. Queremos conocer el entorno. ¿Que rutas recomendais?
Gracias.
La de partidas de fronton que se hacian los domingos al salir de misa, era una gozada ver jugar a los mayores, eso tambien de ha perdido una lastima.
Que razon teneis, haver si nos animamos los de corporales que viven ahi y los que estamos fuera, porque las tradiciones son señas de identidad que no se deven perder. Un abrazo de uno de corporales en Lérida, MATEO.
Ja ja ja, se agradece la enhorabuena, para saber que todavía quedan madridistas de los buenos.
Demasiados sospechosos... No se si volveré al pueblo.
E no h o r a b u e no a.!
A los culés de esa familia! os estais acercando...
La próxima será la décima del madrid.
Villa abajo -saludos.
Jack el tuerto, el más peligroso de los tres forajidos, está dispuesto a volver a Pozos, así que por las noches de luna llena, mirad bien a vuestras espaldas, porque en cualquier momento, podéis llevaros un susto, jeje. Besísimos.
Mensaje para Peter el maligno, sigue intentándolo, esperamos noticias tuyas. Mónica.
Pos yo soy er nika que tanbien vive no truchas !y ole truchas y la cabrera!
Tierras de labrantio abandonadas sobre empinadas laderas. Dolorosa soledad que nos recuerda tanto esfuerzo invertido por nuestros padres para conseguir que la semilla esparcida se convirtiara en un trozo de pan que llevarnos a la boca.
Eran tiempos de extrema dureza salpicados de inesperadas gotas de felicidad. Quien no recuerda aquellos segadores que recogian gavillas de centeno al son de cánticos desgarrados cuyo eco se dejaba oir al otro lado de las peñas de canales!