Que bien se lo pasa tuko, aunque casi le tapa la nieve, este verano le he visto muy bien, ya esta sano de todo, haber si sofia corre detras de el.
Que bonita estalactita desde la galeria eh?, ya tengo ganas que llegue el año que viene, para que sofia gatee por esa tierra tan bonita, e iremos a coger flores con ella a cuestas, un beso familia.
Volvemos a estar es colombia, y que rico el chorizo tia, cuidaros.
Ese florero fijo que es de mi tia, un beso ana.
La Iglesia de La Mata de la Riva apenas tiene documentación ó archivos que nos lleven a un mejor conocimiento de su pasado.En el año 2.000 EDICIONES LANCIA ha publicado un libro titulado "EL ROMANICO EN LEÖno" cuyo autor es de.Vicente Herbosa que dice de esta iglesia lo siguiente; la Iglesia de la Mata es reconocible desde lejos por su esbelta espadaña que data del siglo XVII.Fue rehecha casi por entero en un ultimo gotico. Pero semioculto por sus estancias adosadas se conservo la cabecera rectangular, ... (ver texto completo)
He vivido en esta casa durante cuatro días. Otoño. Una sinfonía de colores me ha rodeado y ha hecho posible lo que iba buscando: el silencio y la soledad. Ver esta fotografía me ha hecho recordar vivamente la estancia en ella, cada instante, también lo que ella me ha mostrado del magnífico paisaje de su entorno. Sin posibilidad de olvido. MP.
Tengo fotocopiadas las páginas de Catastro de Ensenada que se refieren a Correcillas y estoy intentando descifrar la "puñetera" letra del escribano de turno, que no hay quien la entieda. Algún día lo conseguiré, supongo.
Paisaje polar.
La que cayó por Navidad del 2004 fue memorable.
El lavadero ya no es lo que fue.
La casa rectoral, a la derecha. Alguna vez jugamos allí a las cartas con las sobrinas de Don Vidal.
La calle de la báscula. Escenario de carreras, al igual que otras calles, cuando jugábamos al escondite.
No es la fuente de la chorrina. Es el sobrante del reguero de Valdeano.
¡Qué pena de chopos. La sombra que daban y lo que refrescaban en verano!
En el pórtico de la ermita tocábamos la guitarra por las tardes (y las noches) de verano. Por las tardes no dejábamos dormir la siesta y por las noches, alguna vez hubo que salir zumbando.