quietos ahí
La señora Vicenta. Cuando estaba sacando fotos durante la comida de la paella oí como alguien me llamaba por el nombre, cosa que me resultaba arto rara, miré para atras pero no reconocía a nadie como para que supiera mi nombre, pero resultó que si, era el señor de la izquierda de la foto que me explicó quien era la señora y el parentesco que nos unía, solo por la alegría que reflejaba su cara mereció la pena. Mi madre se alegro mucho al ver la foto de su prima y amiga Vicenta. Un beso y agur.
Como en toda fiesta que se precie no podían faltar los juegos para crios y a fé que se lo curran, les tenían preparados unos cuantos juegos en los que la chavalería se lo pasó de miedo. Solo una apreciación, si volveis a preparar una sogatira que no sea con una cuerda elástica, por si las moscas. Buena botella de vino y agur.
Tal cual como un remero posando para la foto o si lo preferis un hidalgo quijote con su poderosa lanza, fuera de bromas menudo tute que se pegan para preperar las calderetas para tanta gente, para que luego venga uno de Barakaldo quejándose de que si no picaba la asadurilla. Un beso y agur.
No solo de paella vive el hombre, así que aquí estan los cocineros- fogoneros afanándose en preparar la carnaza para uso y disfrute de todo el pueblo y demas visitas. Este año la asadurilla no picaba nada, las guindillas ya no son lo que eran y además los trozos blandos brillaban por su ausencia, para mí que entre vuelta y vuelta a lo perolos los cocineros iban dando buena cuenta de ellos, para el año que viene habrá que cambiar de fogoneros que estos se estan viciando, es broma eh. Un beso y agur.
Paella a tutiplen. Estas dos pedazos de paella se comieron en las fiestas de Grajal, mira que tragamos y bebemos. Alguien forastero hizo un mal comentario sobre la paella y a mi prima no le hizo mucha gracia, menos mal que era sobre la paella porque si llega a ser sobre algo del pueblo saca la cachaba a pasear y tenemos que salir todos corriendo, que jodida, como le duele todo lo de su pueblo. Como para llevarle la contraria, vamos, que la paella estaba cojonudísima, lo prometo. Un beso y agur.
Típico pueblo castellano del que procede parte de mi familia y en el que he pasado, este agosto, unos días muy agradables. Solo una pega, es malo para el colesterol y las transaminasas.