El consuelo siempre está en las palabras del sabio de la tribu.
Un año raro aquel 2006, como de viejos miedos atávicos. Nos pasamos los primeros meses mirando al cielo y en vez de celebrar la llegada de las cigüeñas temíamos los males eternos que nos podían traer; ellas y cualquier pájaro con alas. Era otra plaga de la modernidad, se habían ido las vacas locas y llegaba la gripe aviar.
Otra señal divina, en este caso un rayo, pareció acrecentar el miedo a mirar al cielo (pese a que ya volaban ... (ver texto completo)
Un año raro aquel 2006, como de viejos miedos atávicos. Nos pasamos los primeros meses mirando al cielo y en vez de celebrar la llegada de las cigüeñas temíamos los males eternos que nos podían traer; ellas y cualquier pájaro con alas. Era otra plaga de la modernidad, se habían ido las vacas locas y llegaba la gripe aviar.
Otra señal divina, en este caso un rayo, pareció acrecentar el miedo a mirar al cielo (pese a que ya volaban ... (ver texto completo)