¿Qué puedo yo decir de Isabel que no sepais ya? Por mi parte recuerdo con alegria y nostalgia los sabrosísimos cafés de puchero que nunca faltaban después de
comer, las entretenidas charlas durante nuestros
paseos después de los cafés y sus sonrisas infinitas, incluso sus carcajadas, su simpatía, amabilidad y
amistad. Eres maravillosa Isabel y estoy segura de que lo sabes.
Desde
Menorca, Marta.