EL CASTILLO: Plácida dulzura de encanto sereno...

Plácida dulzura de encanto sereno
ausente mirada de bruma de incienso
sublime delirio de un ténue silencio
enorme amargura desgaja tu pecho.

Dama primorosa triste y pesarosa
alguien ha tendido ese hermoso velo
de hilos tupidos en seda de beso
espuma de luna que prende tu pelo.

Lleno de ternura con sus filamentos
placer incesante hecho juramento
amor suplicante, cálido y fraterno
caricia de amante veloz al encuentro.

Bello entretejido que mece tu sueño
y alivia el cansancio del vil sufrimiento
manto de espesura puro y sempiterno
aromas del canto batidas al viento.

Eterna codicia de tanto deseo
piedra de escultura, dócil ornamento
dínos presurosa lo que nos has hecho
con tus manos plenas de luz y destello.

Devolver la vida a este rostro muerto
consolar su herida con fibras del cielo
encendérle el alma, dentener el tiempo
decorar su cara con tela de insecto.

Abrir la ventana a su pensamiento
respirar la llama, avivar el fuego
ver la filigrana de sentir su aliento
romper la fríura de tan largo invierno.

Octavio