Publicado el 18 de octubre de 2013 por Emilio G. de la Calzada
En Vegarienza había más burros que bicicletas. Recuerdo la bicicleta de Floro con la que casi a diario iba a ver a su novia en El Castillo, la de don Manolo el maestro, la de Genaro el del herrero, creo que en la sierra había otra y poco más, y cómo para no enredarse con la cadena las perneras del pantalón, o bien se las metían por dentro de los calcetines o las cogían con un par de pinzas de la ropa. Solo algunos usaban unas pinzas ... (ver texto completo)
En Vegarienza había más burros que bicicletas. Recuerdo la bicicleta de Floro con la que casi a diario iba a ver a su novia en El Castillo, la de don Manolo el maestro, la de Genaro el del herrero, creo que en la sierra había otra y poco más, y cómo para no enredarse con la cadena las perneras del pantalón, o bien se las metían por dentro de los calcetines o las cogían con un par de pinzas de la ropa. Solo algunos usaban unas pinzas ... (ver texto completo)