No estoy para nada cansada, la verdad es que tuve suerte con los vecinos de asiento, primero una chica hasta Madrid y luego un señor, estuvimos conversando y se hizo más corto el camino. Lo peor era una señora asturiana que vino dando gritos todo el camino, venia con los nietos, era insufrible la buena mujer!
Los asturianos son casi paisanos