A partir de ser primala, la oveja cambia dos dientes cada año hasta el quinto. Los entendidos saben la edad que tiene una oveja por el estado en el que se encuentra su dentadura. Las ovejas tienen necesidad de tomar sal durante todo el año. Hasta hace algunos años se les daba cada 15 días en los denominados salegares. Los salegares eran unas piedras planas por su parte superior, que medían aproximadamente 50 x 50 cm. y en las que se depositaba la sal, que debía ser de la llamada granzuda, es decir, sal gorda. Actualmente se colocan en las canales o pesebreras unas piezas grandes de sal de las que van chupando las ovejas.
Cuando se consideraba que las corderas ya eran grandes, se procedía a destetarlas. La forma en que se destetaban hasta hace algunos años es la siguiente: en el mes de agosto, cuando los rebaños entraban en los rastrojos una vez se había cosechado, se untaban las tetas de las ovejas con trementina que es un derivado de la resina, con una tablilla plana y se extendía una capa fina de la citada trementina, procediendo a continuación a forrar la teta de la oveja con una maneja de lana extendida. Al ir a mamar la cordera, se encontraba con la lana y la rechazaba, con lo que, pasados dos o tres días de insistir sin conseguirlo, dejaba de mamar.
Existen dos sistemas para saber a quién pertenecen las ovejas: el uno consiste en hacerles muescas y agujeros en las orejas; y el otro marcarlas con pez (muy parecido al alquitrán) caliente cuando están recién esquiladas. Para esta segunda forma de marcaje existen unos hierros que llevan una letra en uno de los extremos y un mango de madera en el otro. Se calienta la pez y se aplica con el marcador en la parte alta de uno de los costados de la oveja.
Las ovejas pastan dentro del término municipal en el que residen sus amos. El límite del término se marca con unos montones de tierra y piedras que se pintan de blanco con cal y reciben el nombre de mojones. La separación entre dos términos se denomina mojonera.
Cuando las corderas tienen unos pocos días de vida se las rabona. Se sujeta con la mano izquierda la parte de cola que se desea mantener y, con la mano derecha se clava la uña del dedo gordo, se dan dos o tres vueltas retorciendo la cola para quebrar el hueso, se tira y ésta se desprende con gran facilidad.
El poner a mamar un cordero de una oveja que no es su madre se llama amamantar y se hace de la forma siguiente: estando la oveja de pie, se la sujeta por el cuello y el cordero se encarga del resto de la operación. Si se pretende que la oveja críe a dicho cordero, hay que poner a ambos en un espacio reducido, pues la oveja rechaza al cordero con facilidad y, como se suele decir: las cuesta quererlos si no los han parido.
Cuando se quiere impedir que un carnero o "mureco" no cubra a las ovejas, se procede a colocarle un trapo de material fuerte a lo largo de la tripa. Este trapo va cogido con dos o cuatro cuerdas en las esquinas que se atan en lo alto del lomo del carnero. Con este sistema se consigue establecer una barrera y, al tapar la verga del "mureco" se evita que las ovejas queden preñadas.
Cuando es una sola oveja la que se quiere impedir que quede preñada, se coloca el trapo a ésta. Se hace un agujero en el trapo y se introduce el rabo de la oveja, cosiéndolo a la lana todo alrededor.
Apartar el rebaño significa hacer dos o más partes del mismo. Se realiza esta operación por varios motivos: uno que las ovejas que componen un rebaño son propiedad de varios amos; otro consiste en separar las ovejas que crían de las que ese año no lo harán; la tercera causa por la que se procede a apartar es el esquileo y, por último, para hacer recuento de las cabezas de ganado una vez al año.
Por el contrario, arrebañar significa juntar de nuevo las ovejas con sus crías pequeñas y con los denominados vacíos. Los vacíos son aquellas ovejas que no criaban y que solían pastar todo el año dirigidas por el pastor. Las ovejas que criaban estaban a cargo de uno o varios borregueros durante el invierno, quienes las entregaban a sus respectivos pastores a finales del mes de abril. El borreguero era, por tanto, la persona que cuidaba -exclusivamente durante los meses que van de diciembre a abril- de las ovejas que parían. Mientras que el pastor pasaba esos meses de invierno apacentando únicamente las borregas, es decir, las ovejas que no habían parido ese año, y también llevaba las llamadas machorras, que son aquellas ovejas que no se quedan preñadas por ser estériles. Todo este sistema de juntar y separar el rebaño hace tiempo que ha desaparecido.
Una vez cosechado y recogido el cereal se permite la entrada de los rebaños a pastar en estos campos, recibiendo este hecho el nombre de "entrar en la rastrojera". También "entran a la hoja de viña" una vez se ha vendimiado. Es al atardecer cuando mejor se comen las ovejas la hoja de las cepas.
Se denomina amorrarse las ovejas cuando éstas se reúnen en grupos en forma de rueda, escondiendo la cabeza unas bajo las otras debido al fuerte sol. En los meses de julio, agosto y parte de septiembre, en las horas de 11 de la mañana a 6 de la tarde, se cierran las ovejas en los corrales o majadas para evitar el calor. En tiempos pasados, no se cerraba el rebaño por la noche durante los medes mencionados, quedando el pastos al cuidado de sus ovejas.
Cuando se consideraba que las corderas ya eran grandes, se procedía a destetarlas. La forma en que se destetaban hasta hace algunos años es la siguiente: en el mes de agosto, cuando los rebaños entraban en los rastrojos una vez se había cosechado, se untaban las tetas de las ovejas con trementina que es un derivado de la resina, con una tablilla plana y se extendía una capa fina de la citada trementina, procediendo a continuación a forrar la teta de la oveja con una maneja de lana extendida. Al ir a mamar la cordera, se encontraba con la lana y la rechazaba, con lo que, pasados dos o tres días de insistir sin conseguirlo, dejaba de mamar.
Existen dos sistemas para saber a quién pertenecen las ovejas: el uno consiste en hacerles muescas y agujeros en las orejas; y el otro marcarlas con pez (muy parecido al alquitrán) caliente cuando están recién esquiladas. Para esta segunda forma de marcaje existen unos hierros que llevan una letra en uno de los extremos y un mango de madera en el otro. Se calienta la pez y se aplica con el marcador en la parte alta de uno de los costados de la oveja.
Las ovejas pastan dentro del término municipal en el que residen sus amos. El límite del término se marca con unos montones de tierra y piedras que se pintan de blanco con cal y reciben el nombre de mojones. La separación entre dos términos se denomina mojonera.
Cuando las corderas tienen unos pocos días de vida se las rabona. Se sujeta con la mano izquierda la parte de cola que se desea mantener y, con la mano derecha se clava la uña del dedo gordo, se dan dos o tres vueltas retorciendo la cola para quebrar el hueso, se tira y ésta se desprende con gran facilidad.
El poner a mamar un cordero de una oveja que no es su madre se llama amamantar y se hace de la forma siguiente: estando la oveja de pie, se la sujeta por el cuello y el cordero se encarga del resto de la operación. Si se pretende que la oveja críe a dicho cordero, hay que poner a ambos en un espacio reducido, pues la oveja rechaza al cordero con facilidad y, como se suele decir: las cuesta quererlos si no los han parido.
Cuando se quiere impedir que un carnero o "mureco" no cubra a las ovejas, se procede a colocarle un trapo de material fuerte a lo largo de la tripa. Este trapo va cogido con dos o cuatro cuerdas en las esquinas que se atan en lo alto del lomo del carnero. Con este sistema se consigue establecer una barrera y, al tapar la verga del "mureco" se evita que las ovejas queden preñadas.
Cuando es una sola oveja la que se quiere impedir que quede preñada, se coloca el trapo a ésta. Se hace un agujero en el trapo y se introduce el rabo de la oveja, cosiéndolo a la lana todo alrededor.
Apartar el rebaño significa hacer dos o más partes del mismo. Se realiza esta operación por varios motivos: uno que las ovejas que componen un rebaño son propiedad de varios amos; otro consiste en separar las ovejas que crían de las que ese año no lo harán; la tercera causa por la que se procede a apartar es el esquileo y, por último, para hacer recuento de las cabezas de ganado una vez al año.
Por el contrario, arrebañar significa juntar de nuevo las ovejas con sus crías pequeñas y con los denominados vacíos. Los vacíos son aquellas ovejas que no criaban y que solían pastar todo el año dirigidas por el pastor. Las ovejas que criaban estaban a cargo de uno o varios borregueros durante el invierno, quienes las entregaban a sus respectivos pastores a finales del mes de abril. El borreguero era, por tanto, la persona que cuidaba -exclusivamente durante los meses que van de diciembre a abril- de las ovejas que parían. Mientras que el pastor pasaba esos meses de invierno apacentando únicamente las borregas, es decir, las ovejas que no habían parido ese año, y también llevaba las llamadas machorras, que son aquellas ovejas que no se quedan preñadas por ser estériles. Todo este sistema de juntar y separar el rebaño hace tiempo que ha desaparecido.
Una vez cosechado y recogido el cereal se permite la entrada de los rebaños a pastar en estos campos, recibiendo este hecho el nombre de "entrar en la rastrojera". También "entran a la hoja de viña" una vez se ha vendimiado. Es al atardecer cuando mejor se comen las ovejas la hoja de las cepas.
Se denomina amorrarse las ovejas cuando éstas se reúnen en grupos en forma de rueda, escondiendo la cabeza unas bajo las otras debido al fuerte sol. En los meses de julio, agosto y parte de septiembre, en las horas de 11 de la mañana a 6 de la tarde, se cierran las ovejas en los corrales o majadas para evitar el calor. En tiempos pasados, no se cerraba el rebaño por la noche durante los medes mencionados, quedando el pastos al cuidado de sus ovejas.