Soy un hijo del
pueblo de
Cerulleda. Por desgracia no voy lo suficiente, aunque siempre le tengo presente en mis recuerdos y en mis vivencias, parece que fue aller y han pasado muchos años, tantos que no vive la mayoría de sus habitantes. Estoy de acuerdo con mi entecesor en el comentario: el
puente de cemento ha sido el equivalente a capar al pueblo. Yo, personalmente, me quedaba con las "posaderas" pero eso, a buen seguro, a pocos le importan ya. De vez en cuando a modo de recordatorio permanente,
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