os
felices de no tener que volver a ver lo que vieron
Esos ojos listos y felices, de Tío Quico el de la Valdería, han visto de todo en los 111 años que han tenido el privilegio de estar abiertos.
Seguramente están felices de no tener que volver a ver lo que ya han visto, hasta tal punto que sólo los cierra, agacha la cabeza y deja de sonreír cuando hasta sus oídos llega una palabra: guerra.
La guerra. La misma que le quitó todo el capital que había reunido en la lejana
Argentina trabajando
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