“Si un día no vengo, vete a buscarme”
Noventa y nueve años,
camino de los cien, tienen estas manos que mueven las fichas. Son las de Panines, el de Mansilla, quien no falta ni un solo día a su cita con la partida de dominó en el Hogar del Pensionista de la villa. “Si no vengo, vete a buscarme, que me dormí”, bromea.
Es el placer diario de este singular personaje, un hombre con un siglo de recuerdos en la cabeza, un paisano orgulloso sobre todo de que cuando se pudo hacer un favor a alguien
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