Para muchos de nosotros, hablar de madreñas es recular en el tiempo unos pocos años, cuando siendo rapacines corríamos por aquellas
calles de pedruscos y boñica, como lo hacen hoy nuestros nietos en cómodos zapatos en el
parque, y a los que su nombre nada les dice.
Su origen parece bien incierto, pues hay quien afirma que provienen allende nuestras fronteras por eso de que en algunas partes se las llamaba galochas, lo que indicaría que los galos tuvieron algo que ver en esto. También los hay que
... (ver texto completo)