Clamé al
cielo y no me oyó. Mas, si sus
puertas me cierra...
Clamé al cielo, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo”. Dicen que todas las desgracias caben en un tango y toda la vida está contada en el Tenorio.
Bien parece que uno de los pasajes más conocidos de la obra de Zorrilla (que curiosamente fue buen
amigo de nuestro relojero Losada) estuviera escrita para contar lo que sienten estos mineros que con sus cachas al cielo parecen
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