La mujer que se fue sin respuesta:
Con esa misma cara de inmensa tristeza se fue Humildad, jamás salió del dolor en que se sumió cuando una llamada de teléfono le escupió al alma una frase terrible: “Han asesinado a su hijo José Ángel”.
Sin morir, no volvió a vivir. Siempre que la vi mantenía esa misma cara de pena infinita,
reflejo de un alma podrida de sufrimiento. Siguió viva unos años para ayudar al otro hijo que seguía en
Socil, el que ella creyó que no había tenido la suerte de poder
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