De Norte Sur se sigue viviendo la Semana de una manera diferente. Cada pueblo, según sus tradiciones. En San Vicente de La Sonsierra, en La Rioja, están los picados, que repiten la flagelación. En la extremeña Valverde de la Vera procesionan los empalados, unos penitentes que caminan descalzos, llevando sobre sus hombros un timón de arado sujeto por una soga de esparto que le envuelve torso y brazos desnudos, hasta dejarles sin aliento. En Calanda miles de tambores romperán la hora al mediodía del
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En
Andalucía, y también en
Murcia,
Extremadura, Castilla-La Mancha y hasta en Castilla-
León, la piedad se transforma en quejido y lamento profundo. Es la saeta, un canto popular que se ejecuta al paso de las
procesiones. Es una comunicación sentida y profunda entre el cantaor y la imagen de Jesús o la Dolorosa. De ahí su origen, de la palabra latina sagitta, saeta o flecha, que expresa muy bien esta plegaria.